A pesar de que, numéricamente, pueden sesionar sin la oposición no hay sesiones ni reuniones de comisión.

Más allá del movimiento que genera alguna visita o reunión en el despacho de Cristina Kirchner, los pasillos del Senado lucen desolados. A pesar de que, numéricamente, pueden sesionar sin la oposición, el oficialismo no activó aún las extraordinarias para tratar ninguno de los temas que precisaron el Presidente allí se declara la sanción de leyes esperadas.

La única reunión del cuerpo está prevista para el 24 de febrero, fecha estipulada por reglamento para la preparatoria: un trámite en el que se ratifican las autoridades.

El jefe de bloque del Frente de Todos, José Mayans, inició una rueda de llamados para tantear la posibilidad de hacer una sesión esa misma semana aprovechando los vuelos a Buenos Aires. Pero la idea asoma compleja por las internas dentro del propio oficialismo y las actividades de campaña en el que varios legisladores han estado inmersos.

«No nos han convocado y no escuché nada de que haya sesión», reconoció uno de los pocos oficialesistas que estuvo en su despacho en enero.

Juntos por el Cambio había adelantado que no daría quórum, en ninguna de las dos cámaras, mientras dure el juicio político contra los jueces de la Corte Suprema.

Pero en el Senado el oficialismo consigue quórum sin necesitar acompañamiento del interbloque opositor. Tiene 35 legisladores propios y con dos de sus tres aliados fieles – la riojana Clara Vega, el rionegrino Alberto Weretilneck y la misionera Magdalena Solari Quintanalos 37 necesarios. Eso sí, necesita asistencia perfecta de los suyos.

Sin embargo, el vicepresidente no convoca a sesión ninguna durante enero y no hay confirmación de que llame a alguna para las semanas que quedan de febrero. Tampoco hubo ninguna reunión de comisión, ni figuraron próximas en agenda.

«Tienen los números, ellos sabrán por qué no los juntan para tratar los temas. Tampoco puede sorprendernos cuando el diálogo está quebrado en el propio gobierno al punto que el ministro de Interior no se habla con el presidente», apuntó a Clarín Senador radical Luis Naidenoff.

Los platos rotos lo pagan los proyectos de ley. Dentro del temario de extraordinarias Alberto Fernández incluyó varios temas que deben ser tratados en la Cámara Alta. Algunos proyectos incluso se convertirían en ley si los votaran el Senado, porque ya tienen media sanción de Diputados. Entre ellas, la Ley de Alcohol Cero y la «Ley Lucio».

La Ley Lucio, de hecho, no figuraba en el temario original ya pedido de la presidenta de Diputados, Cecilia Moreau, el Presidente sacó un decreto de ampliación para sumarla. Se trata del «Plan federal de capacidad de carácter continuo, permanente y obligatorio, en derechos de los niños, niñas y adolescente». Fue votada por Diputados a principio de noviembre y el Senado le dio dictamen a fin de ese mismo mes. Pero no pasó sessionar en diciembre y quedó pendiente. Los familiares del niño asesinado reclamaron su sanción este mes tras la sentencia del juicio.

El proyecto de Alcohol Cero, por su parte, enfrenta más complicaciones porque hay legisladores del propio oficialismo ligados a provincias vitivinícolas que no están de acuerdo.

También están listos para votarse el proyecto qua crea un Sistema Nacional de Residencias del Equipo de Salud y otro sobre una modificación a la Ley de Promoción y Fomento de la Innovación Tecnológica.

En el listado figuraba incluso la designación del Procurador. Fernández envió al Senado el pliego de su candidato, el juez Daniel Rafecas, en marzo de 2020 y nunca avanzó. No solo porque para aprobarlo el oficialismo necesita dos tercios de los votos -es decir sí o sí el aval de al menos una parte de Juntos por el Cambiosino también porque el kirchnerismo ni siquiera abrió el debate en la comisión de Acuerdos, presidida por camperista Anabel Fernández Sagasti.

La incorporación de este pliego había sorprendido es que la situación no cambió. Por eso algunos lo habían leído como un «llamado de atención» al kirchnerismo por no tratarlo.

Las únicas actividades del Senado que tuvieron repercusión en lo que va del verano fueron las reuniones de Cristina Kirchner con presidentes latinoamericanos en el marco de la agenda paralela que montó cuando se celebró la cumbre de la CELAC.

Recibió al boliviano Luis Arce, al colombiano Gustavo Petro y a la hondureña Xiomara Castro. No encontramos con el brasileño Lula Da Silva.

La situación contrasta con Diputados donde el Frente de Todos tiene una situación más complicada – porque están mucho más alejados del quórumero está presionando para sesionar esta semana y aprobar la moratoria jubilatoria. Además reunió a varias comisiones, no solo por Juicio Político, y dictó proyectos como el del monotributo tecnológico de Sergio Massa.