A 20 kilómetros de La Habana el sol calcinó las tecnologías de varias decenas de micros. Algunos, ya sin neumáticos, están puestos de lado sobre el suelo; otros tienen los parabrisas rotosmuchas las puertas desvencijadas.

Cada una de las unidades de esta suerte de cementerio en la localidad de Guanabacoa, al este de la capital, que se extiende por dos manzanas, Cuesta unos 200.000 dolares. Un monto que las mismas autoridades reconozcan como inasumible para renovar o restaurar la flota.

En la otra punta de la ciudad Beatriz Gómez, una técnica en electrocardiogramas de 48 años, lucha por conseguir, mar de como, llegar a su casa en Alamar desde La Habana Vieja -a unos 20 minutos de distancia-después de ocho horas de trabajo para «inventarle» algo de cenar a su familia.

Además de apagones, desabastecimiento y largas colas para conseguir casi cualquier cosa, muchos cubanos deben lidiar con un sistema de transporte insuficiente. Un problema que, aunque no es nuevo, ha obligado a los isleños a buscar otras alternativas para movilizarse ante la perspectiva de que no habrá una solución inmediata.

La bicicleta, alternativa ante la falta de transportes.  Foto AP


La bicicleta, alternativa ante la falta de transportes. Foto AP

fastidio

“I get up a las 4.30 de la mañana, busco una guagua (autobús) ‘A-40’ en (la zona de) Micro Diez. «¡Mire la hora que es y todavía estamos aquí!», se quejó en la parada cuando, pasadas las seis de la tarde y antes de regresar a casa, The Associated Press la entrevistó. «Se me está haciendo muy difícil».

Gómez consume unas cuatro horas diarias de espera para transportarse 15 kilometros para ir de un lado al otro.

El déficit de transporte es más notorio en La Habana, donde viven dos millones de personas. En diciembre de 2021, el gerente general de Transporte de La Habana, Leandro Méndez, dijo a los medios oficiales que de los 878 autobuses con los que contaba entonces la capital solo encontré operativos 435, el 49%. Esa cifra no se volvió a actualizar.

Asimismo, en Cuba hay relativamente pocos automóviles privados y la mayoría del parque vehicular concentrado en empresas estatales.

Taxi colectivo en La Habana.  Foto AP


Taxi colectivo en La Habana. Foto AP

Ante la escasez de autobuses, los cubanos han optado por motocicletas electricas o taxis privados pero o menos legales.

Si esas alternativas fallan, tienen otras dos formas singulares de trasladarse: se colocan junto a unos Inspectores vestidos de uniforme azul ubicados en puntos estratégicos de la ciudad propietaria de los automóviles estatales -reconocibles por sus placas- y, tras verificar el destino del chofer, suben a dos o tres personas. La otra es «la botella», el aventón o «raid», como suele llamarse en otros lugares de América Latina y que en la isla es un método seguro.

«El modelo cubano no puede estar basado sólo en tener ómnibus (autobús)… El Estado tiene que buscar vías alternativas de transporte que no pueden ser transporte de guerra, es decir, parar un vehículo estatal para que mueva a cuatro o cinco personas Hay que buscar soluciones rápidas y masivas”, expresó el economista cubano Omar Everleny Pérez, para quien la idea de construir un metro donde el fomento del ferrocarril sea una prioridad. Sin embargo, persistiría el problema de la ausencia de recursos económicos.

Coco taxi, normalmente para turismo, ahora para cubanos.  Foto AP


Coco taxi, normalmente para turismo, ahora para cubanos. Foto AP

En febrero, el ministro de Transportes, Eduardo Rodríguez, admitió ante la televisión el progresivo deterioro del sector durante los últimos tres años lo que, dijo, derivó en «una menor oferta de servicios y, por ende, en una gran insatisfacción».

el funcional atribuyó el problema a la deficiencia de dólares en el Estado para repuestos, el envejecimiento de la flota y la falta de combustible provocado por la parálisis económica de la pandemia y el incremento de las sanciones para parte de Estados Unidos.

Segun Rodriguez, cada año se necesitan 40 millones de dolares sólo para el mantenimiento de los autobuses, sin contar con la reinversión en unidades nuevas. Se reveló un bus que costó más de 200.000 dólares y un ferry -como el que viaja a Bahía de La Habana- por 10 millones de dólares.

en combustible se utiliza diariamente más de 80.000 litros de gasóleo en transporte público de la capital y urge importar neumáticos, baterías, piezas de motores y repuestos, dijo Rodríguez.

Solo así podrían echarse a andar las unidades abandonadas en desfiles como los que AP vio en Guanabacoa.

sin plata

«El sistema de transporte publico es otro ejemplo el grado de descapitalización de la economía cubana”, comentó a AP el economista Pavel Vidal, de la Universidad Javeriana de Cali, Colombia. «Por momentos se han hecho compras de bus y locomotoras y se han obtenido creditos… Pero luego no se garantieza el reemplazo y el mantenimiento».

Pérez y Vidal coincidirán en que la solución no pasa por privatizar el servicio ni encarecerlo, sino por compatibilizar la iniciativa estatal con la privada será eficiente allí.

“Hay capitales de Europa que suma el sistema de transporte público. Llegas a Paris, con el mismo número de habitantes de la capital (cubana) y tiene metro, tranvía, ómnibus, trenes eléctricos”, dijo Pérez.

Cuba pretende compensar la falta de buses -cuyos boletos son baratos porque son subsidiados por el Estado- con pequeños microbuses llamados gacelas, un plan implementado por cooperativas de choferes en asociación con organizaciones estatales que comenzó antes de la pandemia, pero que últimamente no se amplió. También mediante la puesta en marcha de triciclos eléctricos con el apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Como ultima opcion a los cubanos les quedan los taxis privados compartidos. Muchos de ellos son antiguos carros clásicos estadounidenses o de procedencia soviética a los que les renovaron el motor.

En Gómez, por ejemplo, esa alternativa desde La Habana Vieja, donde trabaja, ha podido costar no menos de 150 pesos cubanos (seis dólares al cambio oficial) por un trayecto de 20 minutos, cuando en autobús pagaría dos pesos (menos de 10 centavos de dólar) y el salario promedio en Cuba es de 4 000 pesos -unos 160 dólares- al mes.

Agencia de Pensilvania

PA

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