La situación es preocupante a seis meses de los Juegos Olímpicos. Atos, socio tecnológico del Comité Olímpico Internacional y, como tal, proveedor de servicios informáticos para París 2024, debe llegar rápidamente a un acuerdo con sus bancos si no quiere pagar sus 5.000 millones de euros de deuda (2.300 millones de euros). ‘euros netos, teniendo en cuenta el flujo de caja) le lleva a la quiebra. Aproximadamente la mitad de estos 5.000 millones deberán reembolsarse en 2025. Atos no dispone de esta suma. Por tanto, debe renegociar esta deuda con sus veintidós bancos.

Las negociaciones, iniciadas hace varios meses, están decayendo. Para obtener ayuda, Jean-Pierre Mustier, presidente de Atos, se puso en contacto con Hélène Bourbouloux, la administradora judicial que trabajó en todos los expedientes financieros candentes, como Casino y Orpea, reveló El Fígaro, Domingo 14 de enero. Según nuestra información, Atos ha considerado abrir un mandato ad hoc, un procedimiento preventivo destinado a empresas que no se encuentran en cesación de pagos. En un comunicado de prensa publicado el lunes 15 de enero, el grupo aseguró “que no ha presentado solicitud para el nombramiento de un representante ad hoc o la apertura de un procedimiento de conciliación”, lo que no le impide hacerlo en las próximas horas.

Una señal de urgencia: Atos anunció el lunes la salida precipitada de su director general, Yves Bernaert, en el cargo desde hace sólo cuatro meses y cuyo perfil no se correspondía con la situación de la empresa. Lo sustituye su director financiero, Paul Saleh, lo que confirma claramente la voluntad del grupo de centrarse en las negociaciones con sus bancos. Está prevista una reunión para esta semana.

Calificación rebajada

Tenemos que ir rápido. A finales de noviembre de 2023, la agencia de calificación S&P rebajó su calificación (de “BB” a “BB −”), amenazando con bajar un escalón en las próximas semanas. Se espera su nueva opinión a finales de enero. Una nueva rebaja enviaría a Atos a la categoría «altamente especulativa», lo que podría provocar una pérdida de varios cientos de millones de euros en facturación. Algunos clientes se benefician de cláusulas que permiten transferir su contrato a otro subcontratista si el proveedor oficial tiene una calificación demasiado baja. El lunes, cuando empezaban a circular rumores sobre el deterioro de sus resultados, Atos aseguró que “sus líneas de negocio alcanzarán sus objetivos financieros para el año 2023 en términos de facturación y margen operativo”. Pero, ¿cómo será el 2024?

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