Plakks, el minifutbolín, para volver al juego tradicional este verano

Plakks, el minifutbolín, para volver al juego tradicional este verano

Mientras las pantallas parecen haber ganado la batalla de la atención de adultos y niños, y en la forma de divertirse de estos últimos, la empresa española Plakk resiste dejarse vencer. Idearon juegos de interacción personal, de desarrollo analógico y de jugar con las manos, en casa o al aire libre. Comenzaron con el Plakks (de temática de fútbol), les siguieron el Pitch&Plakks (de golf) y el Olymplakks (polideportivo) y llega ahora el Mini Plakks, a reduce version of the original Plakks, para llevar en la maleta y jugar en cualquier sitio .

Con el Plakks original disfrutó durante la pandemia de Antoine Griezmann, y la dinámica del juego repite en este Mini Plakks, pero en versión fútbol 7. Cada uno de los jugadores lanza la pelota hacia la portería, si marcan un gol, el rival quita uno de sus futbolistas.

Sin embargo, el minifutbolín trae novedades con respecto a su hermano mayor. Además de un tamaño más reducido y compacto para poder llevar donde se quiera, se presenta la versión ‘trainer’, the porter can move y hay cartas que agilizan el juego: gol double, recuperación de un jugador o bloco de lanzamientos.

Haritz Múgica y Jordi Domínguez iniciaron esta aventura en 2019 y han conseguido que muchos niños y adultos deterraran las pantallas dure un buen puñado de horas para disfrutar de este juego analógico. La idea de los creadores es que, con 15 minutos de juego de Plakks, se reduzca a 90 horas al año el uso de dispositivos electrónicos.

Todas sus ideas se han levantado a cabo con la opción del micromecenazgo. También este último minifutbolín. Se ofrecerá una imprimación de 10.000 euros y lo cubrieron en 24 horas. De momento, han llegado dispone de 23.000 euros, que servirán para la fabricación del juguete y su distribución a los mecenas, que supondrá un descuento por su participación en el deembolso inicial.

Además, si estás interesado en utilizar materiales sostenibles no solo para reducir la producción de los mismos, sino que por cada juego vendido plantan un árbol con el número del comprador.

Por Andrés Herrera Castro