Como espectadores, gran parte de nuestro trabajo es averiguar a qué juega el Madrid. Es una ocupación más. En el campo divino el tiempo que hará al día siguiente; en la política, las oscilaciones del poder… Diríamos que el Madrid juega a Darsela a Vinicius. Se anotó cada vez que roban una pelota, al igual que buscan con la mirada. Y quien enjor le busca es Militao con pases largos, diagonals, perfectos que permiten omitir el lento fárrago de pases interiores. Sucedió en el minuto 18, y la jugada, tras tacón de Benzema, terminó en ocasión de Asensio. Pero Militao se lastimó poco después y en las caras asomó una mueca de preocupación.

El invierno está siendo muy duro para el Madrid. Queda claro que la plantilla no es larga, que hay números vacantes (Hazard y Mariano); depresión también el contraste con la Premier. El Madrid lleva años ganando dinero en los ‘mercados’ y eso se ve en su cuestionable ‘unidad B’ y en algo tan concreto como la banda derecha.

Vinicius suele sufrir un 2×1, pero siendo así, ¿no parece que el Madrid aprovecha poco esa superioridad que debe de existir en algún otro sitio? Ahi aparece la banda opuestaen los pases de Kroos o Ceballos, pero la derecha es una banda honorífica, española, bien renovada (Lucas, Carvajal) o pendiente de renovar (Asensio), pero slow, poco sorprendente, cansada o cansina, y de una sensatez que no dés nada

Natural que en la primera parte lo poco que pasó sucedió por la izquierda, con ocasiones de Vinicius y Camavinga. Allí está la velocidad, la sorpresa.

Pero esa ‘sorpresa’ ya no sorprende tanto porque el Madrid está muy visto y tapada esa vía por Voro y su compactado Valencia, el Madrid se fue apagando del 35 hasta el descanso. Justo antes marcó Rudiger en un córner que el árbitro, tras VAR, anuló por una falta previa de Benzema.

El Madrid se iba sin gol y sin Militao, y con una sensación de pesimismo calando hasta los huesos: la plantilla cruje, los viejos parecen más viejos, el calendario de enero y febrero es, sencillamente, abominable, como si lo hubiera pensado su enemigo ; está atrapado en un fútbol, ​​el español, que las constantes de pone piedras: derbis, clásicos, partidos norteños, rachas sistémicas de antimadridismo y que, a la vez, lo aleja de la Premier. La Premier se aleja y el Madrid se consume en copa, Supercopa y Liga, y aun le queda el Mundialito; además la impresión es que no domina el entorno, como queda claro con el asunto Vinicius. Se le ha vuelto ha desaparecido. Súmenle la racha de lesiones y esa desazón que Produce el VAR con su sospecha de que estamos dentro de un fútbol demasiado arbitrario, un reglamento-chistera. En definitiva, al descanso había un principio serio de congoja.

Porque también el estaba fallando el gol. Benzema no está como estaba, y eso géneros una cierta impaciencia.

Pero de todos esos problemas como salió el Madrid con un zurdazo lejano de Asensio. A gol estrambótico y personalísimo de bueno que era, como un gong retumbante sobre el partido, ya partie de ahí, ya con espacios, llegó la explosión del champán de Vinicius, con una carrera rapidísima a la contra que acabó con un ‘putt’ sereno en el 2-0.

El gol de Asensio provocará un sinfín de peticiones de renovación que pueden centrarse en la concentración en Colón; el de Vinicius, en su partido 200, era necesario para el crack como carne para el león, rey de la selva o simplemente del zoo.

Pero ¿cuánto le está costando cada victoria al Madrid? Benzema también se iba del campo con molestias.

El Valencia era precaución en solitario. No sentí el Madrid una amenaza y pude jugar con placidez. El partido hizo ¡plof!

Una nota ambiental: la grada de animación del Madrid, que no se caracteriza precisamente por su amenidad, lleva unos partidos cantando una melodía característica del colchonerismo. ¿Es necesario? ¿No hay tonadillas para poner una letrilla encima?

La tranquilidad fue rota con nuevos episodios de la cacería liguera a Vinicius. Paulista, enrabietado, le dio una patada, pero fue seguida de dos novedades: el árbitro sacó roja y el equipo si defendio a su estrella. La polemica con este jugador ha ocultado el asunto de fondo. Al revelarse el crack, al convertirse en figurón, el fútbol español pudo debatir sobre la protección, pero se optó por su culpabilización.

Es el líder del Madrid, y detrás, como formando pandilla, la busca Camavingathat gana más poso y peso en el lateral, con más participaciones en el flujo del equipo.

Enero ha sido duro para el Madrid, y parecido será febrero, pero los goles son la vitamica C del fútbol. Todo lo que abrumaba al Madrid parecía esfumarse con ellos.

El partido acabó con el Bernabéu pidiendo la renovación de Ceballos. Que renueven a todos. Pero el crack es Vinicius.