Vie. Feb 3rd, 2023

    01/04/2023 a las 22:00

    HEC


    Los socialistas quieren que el Govern se comprometa con su paquete de medidas y esperan un gesto respecto a los grandes proyectos

    Él negociación entre Timón y ahí PPC para aprobar los presupuestos encara la recta final empañada por la desconfianza. El Executiu sostiene que ya han atado el destino de 5.386 millones de euros al haber asumido el 87% de los puntos que puso sobre la mesa el partido de Salvador Illa, unas 147 propuestas en el ámbito de la salud, la energía, los derechos sociales, industria, conocimiento, educación, gestión del agua o movilidad. Pero los socialistas insisten en que quedan aspectos de calado por zanjar que pueden obstaculizar el acuerdo final. Todavía más después de que la Generalitat cifrara los avances en la negociación, una actitud que considera el PSC una «deslealtad» en toda regla. Sí que la partida se juega ahora en el ‘todo o nada’: Illa hace valer su propuesta de acuerdo para las cuentas en su totalidad, exigiendo así un acuerdo a maximos que incluya los macroproyectos que rechacen los comunes y que pueda exhibir como un triunfo ante la «débilidad» de Esquerra tras la salida de Junts del Consell Executiu.

    El plantamiento inicial de ambas partes era alcanzar un acuerdo esta misma semana, pero los recelos mutuos llevan a los negociadores a no tenerlo ahora tan claro. «No habra un pacto hasta que este todo acordado«, recalca el PSC, que desde el principio ha subrayado que negocia «de igual a igual» porque tiene los mismos diputados que ERC -33- y porque el primer interesado en que haya presupuestos debe ser Aragonès al tener un Govern en minoría. Así que la pretensión es que asuma todas sus condiciones porque, aseguran, estas ya su fruto de priorizaciones y asignaciones previas. Su propuesta, insisten, es de mínimos y, por lo tanto, debe ser asumida íntegramente aunque haya medidas que colisionen con el acuerdo ya sellado con los ‘comuns’. «Ahora la toca a Aragonès mover. Nosotros ya hemos dicho todo lo que pedimos», espetan fuentes socialistas, descontentas con el rumbo que ha tomado ERC en la negociación, aunque dudan de que todo descarrile.

    De hecho, fuentes del Govern muestra tu optimismo. Aseguran que la globalidad del pacto es casi hecho e hijo consciente de que tendran que hacer un gesto sobre los grandes proyectos, un aspecto incómodo porque puede poni con chaqueta el apoyo ya cerrado de los ocho diputados de los comunes. In Palau buscan a via intermedia, que puede pasar por comisiones de estudio y el encargo de informe sobre las plantaciones de cada una de las cuatro iniciativas, sin cerrar la puerta a su déarrollo. Sí que el PSC requiere un apoyo explícito del presidente Padre Aragonès con la ampliación del Aeropuerto de Barcelona-El Prat y con la Piedra dura del Camp de Tarragona, además de la Ronda Nord Sabadell-Terrassa (cuarto cinturón) y con Rodalies, poniendo sobre la mesa fechas y cifras.

    Las condiciones socialistas son que durante el primer semestre del año abordar la reforma del aeródromo para convertirlo en un ‘hub’ intercontinental con Gobierno y AENA, que tendrá lugar en 2023 y formará definitivamente el Plan Director Urbanístico del centro recreativo y turístico en Tarragona, que suscribirá en dos meses el convenio con el Ejecutivo central para la ejecución del cuarto cinturón, y que firme en 60 días el contrato-programa de Rodalies. En respuesta a la petición de sin albergue ninguna delegación de la Generalitat en el exterior, el Govern se reafirma en que su apuesta es consolidar las ‘embajadas’ actuales. Este jueves habrá dos reuniones más: una de carácter político y otra para entrar en las partidas quedan por concretar.

    In Comú Podem sigue desde la barre y con preocupación la que tiene que ser la recta final de las negociaciones y recuerda que su pacto con el Govern debe quedar «intacto». En una entrevista a EFE, la líder parlamentaria de los ‘comuns’, jessica albiachha advertido al PSC que sería «inexplicable» que tumbara unas cuentas con inversiones sociales clave por defender un proyecto «de sangría y ludopatía» como el rock duro. Fuentes de los ‘communes’ aseguran que, en caso de que el Govern haga algún tipo de gesto en la línea de lo que piden a los socialistas con los macroproyectos, este tendrá que ser al margen de l’acuerdo presupuestario. En todos los casos, si sucede, considera que será simbólico porque se tratará de alfombras que incomodan internamente a los republicanos.

    Junts, casi fuera

    El otro socio potencial, Junts, ve muy avanzadas las conversaciones entre ERC y los socialistas, pero no las da por cerradas. En el partido hay un sector que nunca ha tirado la toalla respecto a la posibilidad de cerrar un acuerdo con Aragonès para las cuentas. Eso sí, cree que no ha habido avances sustanciales en cuestiones claves para juntas como la rebaja de impuestos o elementos de reafirmación soberanista que están a las antípodas de lo que demande el PSC respecto, por ejemplo, al frenazo en el uso de las llamadas » embajadas» de Govern en el extranjero. De todas formas, sí pueden lucir haber acordado 80 millones extra para el fomento del catalán.

    Pesado en las reuniones, mucho menos asiduas que con los socialistas, JxCat parece haber quedado descolgado de unas negociaciones iniciadas bajo una estricta premisa: cualquier pacto con el PSC excluye automáticamente las opciones de acuerdo con la formación independentista que decidió salir del Govern.

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